Vicente se despertó de un trance indescriptible , entre momentos , mientras se dirigía , sentado en el asiento trasero del coche policial , a comisaría . En aquel trance vió a alguien , a quien no reconoció pero del que estaba seguro haber conocido en algún momento de su existencia fantasma , cuando no era , en términos físicos . Ese alguien le tendió una mano , pero , cuando Vicente le miró a los ojos no pudo evitar llorar y , sonriendo , se la soltó , dirigiéndose en caida libre hasta el fondo del abismo .

Una vez llegó al antiguo edificio donde los agentes de la ley y el orden (la suya al menos) ejercíansus labores de oficina y papeleo , los dos agentes que le habían escoltadodesde las ruinas derecientementeincendiada universidadle acompañaron a un despacho mal iluminado y le invitaron a sentarse mientras se encargaban de de un asunto de índole privado . Vicente observó el despacho de arriba abajo y no le sorprendió en absoluto , es más , le pareció poco original la iconografía standar con la que se habían molestado en decorarlo , mal gusto al servicio de la justica , detén al criminal y deja el buen gusto mal .Al cuarto de hora los agentes le hicieron todo tipo depreguntas sobre los alumnos que asistían con él a clase , pero dado que el curso había comenzado relativamente pronto solo puedo entablar un inicio de amistadcon un par de ellos , que al parecer , habían muerto . De aquel momstruoso asunto solo había sobrevivido una chica, SandraTrinidad , pero que se encontraba convaleciente y al borde de la muertepor quemaduras atroces en el hospital. A las seis horas de entrar en el recinto policial los policías decidieron soltar a Vicente , que telefoneó antes de salir por la puerta principal del recinto a su madre , advirtiéndole que se encotraba sano y salvo pero que tardaría unos días en llegar , porqué , al parecer , tenía un asunto por resolver .

En cuanto se marchó de allí , llamó al primer taxi que se acercó y se dirigió al hospital a visitar a Sandra . Una vez dentro , y después de decir al taxista hacia donde se dirigían sintió una sensación alarmante de deja vu , no pudo evitar sentirse angustiado y melancólico , además por la ventana vióel mundo ligeramente distorsionado , apocalíptico y cabaretiano a partes iguales , se quedó perplejo , "la presión " , pensó .

Empezó a lloviznar y el taxi se detuvo en la puerta del hospital.